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CÓMO SUPERAR EL MIEDO A LOS DENTISTAS DF

Actualizado: 3 de dic de 2018

Pocas personas son suficientemente valientes como para buscar la ayuda de los dentistas DF. La ansiedad y miedo a sentarse en una silla en el consultorio del especialista de los dientes evita que millones de mexicanos busquen atención preventiva apropiada. Las consecuencias de este problema pueden ir mucho más allá del dolor dental o pérdida de dientes. Por ejemplo, la enfermedad de las encías es una infección grave que puede afectar a otras partes del cuerpo. Los estudios ahora lo relacionan hasta con enfermedades como enfermedades del corazón, derrames cerebrales y diabetes.



Afortunadamente, muchos dentistas DF están especialmente entrenados en el manejo de pacientes temerosos. Una variedad de métodos y tratamientos están disponibles para reducir el dolor y aliviar el miedo en la silla del dentista.


Un buen porcentaje de mexicanos evita esta especialidad por temor. La mayoría experimenta suficiente ansiedad como para dejar que los problemas crezcan y se compliquen.


Cerca de dos tercios de las personas temerosas a una consulta relacionan su miedo con una mala experiencia previa. Otra gran parte tiene otras razones para los cuales el miedo puede ser un efecto secundario desagradable, como varios trastornos del estado de ánimo o ansiedad, abuso de sustancias o estrés postraumático experimentado por diferentes experiencias, víctimas de violencia doméstica y víctimas de abuso sexual infantil, incluso. No es sólo “un miedo absurdo”.


El miedo al dentista no se deriva tanto de la experiencia del dolor como de la falta de control que experimentan los pacientes en la silla del dentista. Estás acostado boca abajo, un dentista se acerca a ti y te está poniendo en una situación en la que difícilmente puedes hablar o responder, lo que crea mucha ansiedad para algunas personas porque no se sienten en control.


Sin embargo, muchos especialistas de los dientes crean ansiedad innecesaria en los pacientes porque asumen que todos los pacientes tienen umbrales de dolor similares y manejarán procedimientos dentales de la misma manera. Si todos ellos tuvieran mucho más cuidado con el control del dolor, se tomaran el tiempo para asegurarse de que los pacientes se sentían cómodos y no siguieran si no estaban cómodos, entonces quizá habrían menos fóbicos.


¿Cómo tratar este miedo?


Los mejores dentistas DF utilizan métodos simples para mejorar esa sensación de control:


  • Ellos explican sutilmente lo que el paciente pronto sentirá, y por aproximadamente cuánto tiempo.

  • Con frecuencia piden permiso al paciente para continuar.

  • Ellos dan la oportunidad de detener el procedimiento en cualquier momento que el paciente se siente incómodo. Si por alguna razón necesitan detenerse, levanten la mano izquierda, por ejemplo.

  • Tienen tiempo para descansos según lo solicitado previamente.

  • Si estás buscando un nuevo dentista, sé honesto acerca de tus miedos desde la primera consulta. Pide hablar con el dentista acerca de tus miedos antes de entrar. Si la recepcionista parece desdeñosa, o el dentista nunca devuelve tu llamada, olvídalo.


Lo más probable es que visitar a un dentista no será tan doloroso como lo esperas. Las encuestas de pacientes antes y después de los procedimientos más temidos, como un canal radicular o la extracción de un diente, han encontrado que anticipaban mucho más malestar de lo que realmente experimentaban. El procedimiento en sí alivia el dolor, a menudo en una sola visita. Las extracciones de diente tienen una mala reputación debido a dolor de mandíbula ocasional experimentado varios días después, que puede tratarse con pastillas.


Sin embargo, incluso si tu mente te dice que vas a estar bien, tu cuerpo todavía puede temer la silla del dentista.


Aquí hay algunos consejos que pueden ayudarte a superar su miedo al dentista:


  • Ve a esa primera consulta con alguien de confianza, como un pariente cercano que no tiene miedo de los dentistas DF. Incluso puedes preguntar y animar a amigos y parientes a sentarse contigo como paciente durante el tratamiento.

  • Busca distracción mientras estás en la silla del dentista. Escucha tu propia música en los auriculares, un CD nuevo, no uno que has escuchado mucho, así estarás un poco más interesado en él. O si tu dentista cuenta con una televisión u otras distracciones disponibles en la sala de tratamiento, pon atención a éstas.

  • Prueba las técnicas de relajación, como una respiración controlada: tomar una gran inhalación, sujetando el aire y dejándolo salir muy lentamente, como si fuera un neumático que tiene una fuga. Esto ralentizará los latidos del corazón y relajará los músculos. Otra técnica es la relajación muscular progresiva, que consiste en tensar y relajar diferentes grupos musculares a su vez.


Revisa con tu dentista qué sedantes están disponibles o son apropiados. Las opciones incluyen anestesia local, óxido nitroso (el que conoces como el gas de los globos divertidos) sedantes orales y sedación intravenosa.


Si aún así no puedes acudir con ningún dentista por el miedo o ansiedad, entonces consigue una previa consulta con un psicólogo. Existen psicólogos totalmente capaces de tratar a los pacientes dentales temerosos. El enfoque más probado y exitoso para tratar la fobia dental (y otras fobias) es lo que se llama “exposición terapéutica directa”. Implica introducir al paciente en artículos temidos, digamos, una aguja, de manera gradual y controlada.


Por último, si crees que te será útil, observa videos de los procedimientos. Investiga en internet cuáles son los pasos del tratamiento. Pregunta a tu dentista directamente cualquier duda que tengas, no importa lo absurda que sea. Mantente informado de lo que más estás temiendo. Quizá la ignorancia pueda hacer desaparecer tu fobia.

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